fbpx

PILAR TRES: LECCIÓN UNO

Session
Materials

Aprendiendo a enfrentar el dolor
Por Harry Flanagan

Este pilar fundamental va a requerir que enfrentes tus actitudes y comportamientos adictivos. Esto no debe hacerse solo. En el Pilar 2 hablamos sobre el papel dañino que tiene escoger el aislamiento.

En otros pilares hablamos sobre algunos de los aspectos significativos de participar en una sanidad en comunidad, pero ahora nos vamos a enfocar en el proceso práctico de tomar los primeros pasos en el camino de la sanidad.

Ayúdense a llevar los unos las cargas de los otros, y obedezcan de esa manera la ley de Cristo … Pues cada uno es responsable de su propia conducta. Gálatas 6:2,5 (NTV)

La sanidad que deseas vendrá a medida que participes en la comunidad de sanidad de Deseo Puro. Es ahí donde vas a procesar y enfrentar el dolor, y a poner los siete pilares en práctica en tu vida. En una comunidad de sanidad compartimos las luchas los unos de los otros, pero en definitiva solo nosotros somos responsables de nuestra propia conducta. El apóstol Pablo lo entendió. En Romanos 12:15 nos dice que lloremos con aquellos que están llorando y celebremos con aquellos que están celebrando. En el proceso de sanidad vas a hacer ambas cosas antes de que termines.

Debemos aprender que hay personas y circunstancias que no podemos controlar. También, que dentro de nuestros activadores adictivos hay lugares en donde no tenemos la habilidad de detener nuestros rituales en el momento. Si no derribamos la mentalidad adictiva, vamos a estar condenados a un estilo de vida de adicción.

El dolor es un gran ejemplo. Puedes tratar de taparlo, huir de él o aceptarlo amargadamente. Pero va más allá de nuestra capacidad humana el controlarlo. Realmente no tenemos voz ni voto cuando se trata del momento en que alguno de nuestros seres queridos muere, y no podemos controlar las acciones de los demás; las decisiones que otros tomen van a impactar nuestras vidas, nos guste o no.

Déjame contarte la historia de una persona que tuvo un dolor horroroso y cómo él aprendió a enfrentarlo. Su historia es sorprendente y creo que podemos aprender de su experiencia.

Jerry Sittser y su familia estaban regresando a casa de un viaje misionero en la primavera de 1996 cuando su vehículo fue chocado de frente por un conductor ebrio. El accidente cambió la vida de Gerald. En ese momento, perdió a su esposa, madre e hija. Él quedó herido severamente y con la responsabilidad de sus otros tres hijos.

Después de que salió del hospital y llegó a su casa no estaba bien, aun cuando sabía que hubo vida antes del trauma y que habría vida después del trauma. Por favor escucha sus palabras:

Si la pérdida normal, natural e irreversible es como una extremidad rota, entonces la pérdida catastrófica es como vivir en amputación. Los resultados son permanentes, el impacto incalculable, las consecuencias acumulativas. Cada nuevo día te fuerza a enfrentar alguna dimensión devastadora de la pérdida. Esto crea un nuevo contexto para la vida personal.36
.
Gerald comenzó a tener una pesadilla constante. En esta pesadilla estaba en una playa interminable con el sol poniéndose en el cielo del atardecer. La oscuridad parecía juntarse en el lado este del cielo y él temía ser tragado por la oscuridad. Gerald comenzaba a correr tan rápido como podía hacia el sol poniente esperando poder mantenerse en la luz del día. Su pesadilla terminaba en el inhóspito lugar justo cuando el sol se ponía bajo el horizonte y él era sumergido en la oscuridad. Después de estas pesadillas Gerald quedaba exhausto y empapado en transpiración, porque de hecho se había agitado en la cama como si realmente hubiese corrido hacia el sol poniente.

Tuvo este horrible sueño cada noche por varias semanas. Esta pesadilla lo consumía en casi todas las maneras, ya sea que estuviese despierto o dormido. Después de varias semanas, Gerald tomó una gran decisión. Llamó a su hermana y le contó el sueño. Ella le respondió con un increíble comentario intuitivo. Le dijo a su hermano que nadie podía alcanzar al sol poniente; le aconsejó que se volviera, enfrentara la oscuridad y aún mejor, que corriera hacia la oscuridad, porque entonces así alcanzaría al sol saliente.

Gerald no hubiese roto con el ahogo de su pesadilla si no lo hubiese compartido con su hermana. Sus palabras proféticas se aplican a todos
nosotros. Debemos volvernos, enfrentar lo que sea, lo que más tememos y correr hacia la oscuridad.

¿Cómo es trabajar con el dolor y la pena? El dolor tiene varias etapas. Debemos saber nuestra ubicación en el proceso y estar dispuestos a
experimentar lo que no podemos controlar.

Michael Dye en su libro Proceso Génesis37 describe las cinco etapas del dolor. La libertad del dolor llega cuando permitimos que el proceso tome su curso. La llave está en no apegarse a… ni negar el dolor, por el contrario, es dejar que el dolor resbale sobre ti. Piensa en el dolor como la marea del océano. No puedes controlar su ir y venir, es como es, y cada ola que rompe en la playa es única. De la misma manera es el dolor, único para cada uno de nosotros. El dolor puede venir con cualquier tipo de pérdida. Puede ser por la muerte, como el que experimentó Jerry Sittser en el accidente de tránsito, o puede ser la pérdida de una relación, de un trabajo, de libertad o movilidad, o aun la pérdida del respeto propio.

Recuerda: a menos que permitas que el dolor y la pena trabajen a través de ti, vas a terminar atrapado en la etapa del proceso de dolor en la que estés en ese momento. Esto es cierto especialmente con la negación y el enojo. Si quedas atrapado en alguna de estas dos etapas, el dolor o el deseo de evadir el dolor, te llevarán de nuevo a la adicción y la amargura. ¡No puedo pensar en un peor lugar donde uno puede quedarse atrapado!

Shock/Negación: se trata sobre evadir la realidad de una situación. Después de que un miembro de mi familia tuvo un accidente severo que lo paralizó, y el médico le dijo las malas noticias, inmediatamente él se fue a dormir. Después de dormir por casi un día completo, se despertó, y le pregunté si recordaba lo que el médico le había dicho. Su respuesta fue “no”. Entonces tuve que volver a darle las noticias sobre su incapacidad. Los adictos sexuales pueden vivir en esta etapa, negando la severidad de la adicción y cómo les impacta a ellos mismos y a aquellos que aman.

Enojo: es realmente un juego de culpabilidad. Debemos culpar a alguien por todo el dolor; entonces buscamos a un “chivo expiatorio”, que puede ser un amigo, un enemigo o aun Dios. Tienes un cóctel de adrenalina cuando estás en ira. Una de las propiedades de la adrenalina es su habilidad para adormecer o medicar el dolor. Si eres un fanático de los deportes, puedes ver que la mayoría de los jugadores de deportes fuertes juegan bajo una ira controlada. Pero mira a esos jugadores unas horas después del partido; ¡parecen ancianos cuando caminan! El enojo es simplemente otra herramienta para evadir.

Negociar: es moverse hacia una habilidad de enfrentamiento que nos ayuda a tratar con la culpa del pasado, pensando “si tan solo hubiese hecho __, esto nunca hubiera pasado”. Pero este es también el comienzo de la sanidad, porque estás admitiendo tus sentimientos (sin importar si son negativos) y buscando tomar responsabilidad por cada situación. Algunas veces, por la culpa y la vergüenza vas a tomar responsabilidades que no son tuyas. Después de la revelación de mi pecado pude ver cómo mi familia reaccionaba dolorosamente a mi traición. Traté de tomar el dolor de ellos, con toda razón. Pero, cuando ellos tomaban decisiones erradas, yo tomaba la responsabilidad de esas decisiones. Dios me habló en uno de mis tiempos a solas con Él, y me dijo algo como esto: “Harry, tú y solo tú eres responsable por herir a tu esposa e hijos, pero ellos son responsables de cómo enfrentan y tratan sus heridas”. Tuve que encontrar un límite saludable entre no minimizar o negar mi pecado y darles la oportunidad a los demás de tomar sus propias decisiones, buenas o malas.

Depresión: Una vez que pasamos por la etapa de la negociación experimentamos depresión. Es un territorio desconocido para algunos de
nosotros. Empezamos a sentir el dolor sin la ayuda de nuestra adicción para medicar el dolor. Es descorazonador y desalentador, ambos. Pero también hay un rayo de luz a medida que aprendemos a procesar el dolor. Empezamos a ver un aspecto diferente de la realidad, aunque no podamos disfrutar mucho de nada. La depresión es como el regulador que limita qué tanto puedes sentir. No va a durar para siempre; hay esperanza.

Aceptación. Finalmente, nos movemos desde el dolor hasta su conclusión. Empezamos a aceptar la nueva realidad con sus dolores y gozos.
Hacemos un gran progreso de volver a relaciones viejas y aun a nuevas. En la aceptación aprendemos a aceptar la vida bajo los términos de Dios, en vez de los nuestros.

El dolor es como una cebolla; cuando cortas una cebolla descubres que tiene muchas capas. El dolor también tiene muchas capas. En dolores especialmente pesados, puede que atravieses varias veces las cinco etapas del ciclo, hasta que hayas aceptado por completo la realidad de tus pérdidas. Solo recuerda que hay un fin. Pablo lo dice nuevamente de la mejor manera:

Pues nuestras dificultades actuales son pequeñas y no durarán mucho tiempo. Sin embargo, ¡nos producen una gloria que durará para siempre y que es de mucho más peso que las dificultades! Así que no miramos las dificultades que ahora vemos; en cambio, fijamos nuestra vista en cosas que no pueden verse. Pues las cosas que ahora podemos ver pronto se habrán ido, pero las cosas que no podemos ver permanecerán para siempre. 2 Corintios 4:17-18 (NTV)

Tu situación actual puede que no sea “pequeña”, pero Pablo nos da a saber que si nos mantenemos en el curso, el premio será aún mayor que lo negativo. ¡No te rindas! Hay verdadera esperanza para ti a medida que trabajas con el dolor.